Salsa Italiana casera original
Esta salsa casera queda brutal y lo mejor es que la puedes usar de muchas formas diferentes. Va perfecta con pasta, pizza, pollo, carnes, vegetales o incluso como base para otras recetas. Tiene un sabor intenso gracias a los tomates, el ajo, la cebolla, el pimiento y todas las hierbas que se cocinan lentamente juntas dentro del papel aluminio.
La preparación es muy sencilla y prácticamente se hace sola. Solo tienes que envolver los ingredientes, dejarlos cocinar despacio y después llevar todo a la licuadora.

Ingredientes
- 6 tomates maduros medianos
- 1 cebolla mediana, cortada en trozos
- 1 ají morrón rojo grande
- 5 dientes de ajo
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de orégano seco
- ½ cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharadita de paprika
- 1 cucharada de perejil fresco picado
- ½ cucharadita de tomillo seco
- ½ taza de cilantro fresco
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 hoja grande de papel aluminio
Preparación
Comienza extendiendo un pedazo grande de papel aluminio sobre una superficie plana.
Coloca en el centro los tomates, la cebolla, el ají morrón rojo y los dientes de ajo. No es necesario picar demasiado los vegetales, porque después todo se va a licuar.
Sazona con la sal, el orégano, la pimienta negra, la paprika, el perejil y el tomillo. Trata de distribuir bien todos los condimentos para que los vegetales queden sazonados de manera uniforme.
Ahora cierra el papel aluminio formando un paquete bien sellado, para que el vapor y los jugos se mantengan dentro durante la cocción.
Coloca el paquete en una sartén grande, tapa y cocina a fuego lento durante aproximadamente 45 minutos.
Cuando pase el tiempo, abre el papel con cuidado. Los vegetales deben estar bien suaves y haber soltado bastante líquido.
Lleva todo directamente a la licuadora, incluyendo los jugos que quedaron dentro del papel aluminio. Agrega el cilantro fresco y el aceite de oliva.
Licúa durante unos segundos hasta obtener una salsa suave, cremosa y completamente integrada. Si prefieres una textura más rústica, puedes licuarla un poco menos.
Y listo. Te queda una salsa casera con muchísimo sabor, un color espectacular y una textura perfecta para acompañar diferentes comidas.
Puedes usarla inmediatamente o guardarla en un frasco bien cerrado en la nevera. Prepárala una vez y seguro vas a querer tenerla siempre lista para resolver pasta, pizza, pollo y muchas otras recetas.
